martes, 14 de enero de 2014

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las cinco y veintitrés de un insomnio cualquiera.
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cualquier hora es apropiada
para el calor de tu risa, aunque hiele.
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es imperdonable esta cadena de impulsos;
soy mi propio freno y su desgaste.
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doy vueltas por la casa,
dejando matarme al tiempo.
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me sueño levitando,
volando hasta tu terraza.
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ahora hago música con los dedos al otro lado del cristal.
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por si despiertas.
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